¿EXISTE UNA BASE LEGAL PARA LA IGUALDAD EN LA PROTECCIÓN AL DESPIDO?

Cuando los dos progenitores tengan las mismas cargas familiares, deben gozar de iguales derechos

Se están debatiendo estas cuestiones para elaborar reformas normativas que mejores las medidas sociales que permitan continuar profundizando en la igualdad efectiva entre hombres y mujeres en el ámbito laboral.

El Congreso de los Diputados admitió a trámite una proposición para equiparar la duración de los permisos de maternidad y paternidad, el problema se encuentra en el impacto económico que conlleva este cambio para el sistema de la Seguridad Social.

Es interesante debatir si sería conveniente hacer reformas legales para garantizar que la igualdad efectiva. Por ejemplo nuestra legislación laboral y jurisprudencia amparan la automaticidad de la nulidad del despido de la mujer embarazada cuando no concurre causa legal que lo justifique. Si bien, dicha acción positiva no se aplica de forma automática al otro progenitor, cuya protección nace del ejercicio activo de sus derechos de conciliación de la vida familiar y personal.

Para hacer una comparativa con un caso real se dio en la Corte Constitucional de Colombia, se cuestionó por qué de un mismo supuesto de hecho, en el que participan ambos progenitores, no existe la misma protección frente a cualquier despido no ajustado a Derecho. Dicho Tribunal aún existiendo un vacío legal en la legislación colombiana, dado que solo reconocía dicha protección a la mujer embarazada, dictó sentencia extendiendo la protección frente al despido al cónyuge o pareja de la mujer embarazada,

En España si hacemos mención del artículo 39 de la Constitución Española, el cual establece el mandato de los poderes públicos de “asegurar la protección social, económica y jurídica de la familia”, se reconoce el término “familia”, por lo que si se aplica el principio de igualdad, se deben proteger a ambos progenitores.

Existen otros argumentos que, aun no siendo estrictamente jurídicos, podrían servir como cauce para la estimación del reconocimiento de dicho derecho. Así, identificar únicamente a la mujer con una protección automática frente al despido podría incidir implícitamente en ahondar en el arcaico rol tradicional por el cual es ella quien asume, en mayor medida, las cargas familiares y el cuidado de hijos. Por ello, podría ser razonable que, en tanto que ambos progenitores deban tener los mismos deberes respecto de las cargas familiares, gocen de los mismos derechos de protección.

Igualmente, podría argumentarse que sería injustificado que, ante un supuesto en el que ambos progenitores son participes, la protección de la mujer frente al despido nazca desde el momento del embarazo, mientras que, para el otro progenitor, tal protección quede a expensas del ejercicio activo de sus derechos a la conciliación familiar.

Aunque existan argumentos que fundamenten dicho reconocimiento, deberemos esperar a que en el marco del procedimiento legislativo o a través de la acción de la tutela judicial efectiva ante los Tribunales correspondientes, se dilucide la posibilidad de admitir el reconocimiento de la protección automática frente al despido para ambos progenitores.

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